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Bienvenidos a todos a este blog en el que pretendo traer poco a poco la historia de los buques de superficie alemanes en la Segunda Guerra Mundial. No dejare de lado la historia de los U-boote pero estos serán lo menos ,al menos por ahora.

Desde mi modesto punto de vista de aficionado intentare traer artículos que toquen todos los puntos posibles: Técnica, historias menores, las grandes operaciones, a los propios buques, fotos y videos... Todo ello usando las fuentes que están colgadas,o lo estarán,en el blog.

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lunes, 22 de septiembre de 2014

Destructores alemanes en Narvik III por Miguel Fiz Cobos

¡Hola!

Tercera entrega sobre las andanzas de los destructores alemanes en Narvik escrita por Miguel Fiz Cobos


3.- Murieron con las botas puestas… o mas bien les dejaron chiflando en la loma

Y sin embargo, a pesar de todos los problemas sufridos, al amanecer de aquel día 8 de abril todos los destructores alemanes estaban allí, desperdigados y con diversos problemas, pero todos continuaban hacia el norte. Si bien en próximas entregas seré sumamente severo con Bonte y con otros mandos alemanes, hay que reconocer que tanto ellos como sus tripulaciones mostraron un profesionalismo a toda prueba. Su misión principal era llevar a los Gebirgsjäger a sus destinos, y en eso no fallaron. Eso sí, no se esperaban encontrar buques enemigos tan pronto, pero bueno, la aparición del Glowworm en medio de un grupo de buques deambulantes fue un suceso inesperado por germanos como por ingleses. Desgraciadamente al comandante Roope, así como a los demás oficiales y tripulaciones británicas, su propio servicio de inteligencia les había fallado en más de una manera. Me voy a permitir indicar algo al respecto.

Normalmente cuando pensamos en la inteligencia británica en la IIGM, viene a nuestra cabeza ULTRA y sus derivados, ese enorme esfuerzo que permitía al parecer casi “leer” de forma mágica los comunicados radiales alemanes, en ocasiones incluso se especula sobre varios momentos en los que, siempre según la mitología popular, se sabía tanto de los planes alemanes que incluso las autoridades inglesas se daban el lujo de no usar “demasiado” dicha información para evitar que los alemanes se percatasen de que sus comunicaciones eran virtualmente “un libro abierto”, tal es el caso del bombardeo de Coventry, donde el mismísimo Churchill habría decidido no usar la información de ULTRA para interceptar a los bombarderos que machacarían la ciudad, o mejor aún, advertir a la población de la amenaza… se sabe ahora que eso es un mito [1], pero bueno, la mitología y las leyendas urbanas, siempre estarán presentes.

La realidad es que en esos meses del inicio de la guerra, la inteligencia británica, y los servicios de información del almirantazgo, estaban casi a ciegas. Desgraciadamente para ellos, todo el esfuerzo y los conocimientos ganados durante el anterior conflicto mundial, que desembocaron en la creación del llamado “Departamento 40” (“Room 40”), que era el servicio de escucha, intercepción y descifrado para el almirantazgo había quedado casi olvidado. Las penurias de la postguerra y la astringencia económica significaron que cuando se desato la IIGM, se tuvo casi que empezar desde cero. Parece de risa, pues los británicos habían estado recibiendo varias señales que de haberse unido e interpretado (mensajes diplomáticos, avistamientos de buques, aumento en el trafico radial, etc.) seguramente hubieran podido sustentar ya no sospecha, sino un claro aviso de que los alemanes iban a invadir Noruega, pero dicha instancia no existía en ese momento. [2]

En cambio, la marina alemana aprendió bien las lecciones de la IGM, el equivalente germano al “Room 40” británico de la IGM, el Beobachtungsdienst o “B-Dienst”, era terriblemente eficiente. Desde antes de iniciadas las hostilidades habían conseguido “romper” muchos códigos de comunicación de la marina real y otras instancias, además de tener un equipo de especialistas que concentraba los datos recabados para dar información bastante útil a los mandos. Era un hecho que entonces, la marina alemana podía ir varios pasos delante de sus oponentes, siempre que pudiese interceptar algún mensaje británico “legible”.

Por ejemplo, un par de aviones Hudson de reconocimiento ubicaron en la mañana del día 7 a parte del grupo de buques alemanes en dirección a Trondheim y Narvik. Enviaron de inmediato un reporte sobre su avistamiento por supuesto. Pues dos horas después (11.31 según el uso horario empleado por la fuerza alemana), el almirante Lutjens, al mando del Scharnhorst y el Gneisenau y con la doble misión de servir de escolta pesada y de señuelo, estaba ya recibiendo una copia decodificada de dicho mensaje, según el cual, habían sido detectados “…un crucero y seis destructores…dirigiéndose al norte…”. Es decir, los británicos estaban ya positivamente al tanto de que algo se cocinaba a esas horas. Se envió de hecho un grupo de bombarderos Blenheim (12 bombarderos del escuadrón 107) que, como generalmente ocurría en misiones de bombardeo a gran altura sobre buques en movimiento, no logró nada.

El B-Dienst pudo decodificar con igual celeridad el reporte de los bombarderos luego del ataque, indicando que habían bombardeado “…tres acorazados dirigiéndose al norte, acompañados por destructores…”, obviando las naturales confusiones de todo reporte visual, parecía que los ingleses habían descubierto el asunto… ¿o no?... [3]

Aquí hay que subrayar una de las genialidades del plan alemán. En gran parte gracias a los servicios del B-Dienst, se sabía que el almirantazgo y el resto de las autoridades británicas estaban cuando menos “en la luna” respecto a la intención alemana de ocupar Noruega, mientras que por supuesto, los burdos preparativos aliados para montar una suerte de misión expedicionaria hacia Narvik y Trondheim eran más que claros (y de hecho ,por esas vueltas de tuerca que tiene la historia, aceleraron los propios planes alemanes). Se estaba al tanto de que si se simulaba una salida al Atlántico por unidades pesadas, los ingleses caerían como “peces en una tina” en el engaño, de allí una de las razones por las cuales el Scharnhorst y el Gneisenau fueron destinados a encabezar al grupo que se dirigía a Narvik. De esa manera, lo que se pensó en el almirantazgo era que seguramente los buques pesados alemanes se dirigían al Atlántico, tomándose medidas para contrarrestar eso. Dado que los destructores alemanes tenían muchas limitaciones de alcance, nadie pensó con seriedad que se estarían empleando como transportes de ocasión y que lo que estaba ocurriendo era la invasión de Noruega. Sobra decir que aunque se cursaron comunicados para alertar a la Home Fleet en Scapa Flow (con el Rodney, el Repulse y el Valiant) para una inminente operación de intercepción, siempre fue pensando en que las unidades pesadas germanas irían al Atlántico y que los destructores retornarían a puerto. Patrick Beesly (“Very Especial Intelligence”) lo resume asi [4]:

Tres factores deben de ser tomados en cuenta cuando se considera la falla británica en predecir la acción alemana. Primero, toda la atención estaba concentrada en nuestros propios planes de minar las costas noruegas *, en las secciones empleadas por los buques de carga alemanes para transportar el mineral de hierro sueco desde Narvik hacia Alemania. Más aun, no se dio demasiada importancia a las reacciones alemanas hacia ese minado. Segundo, el almirantazgo y la "Home Fleet" estaban preocupadas con la posibilidad de una salida de los cruceros de batalla (sic) o de los acorazados de bolsillo alemanes al Atlántico, y cualquier signo de actividad que fuese detectada se asociaba mas a dicha posibilidad, más que a una operación que, incluso los asesores profesionales de Hitler consideraban temeraria al extremo. Y como tercer factor, a lo largo del invierno habíamos tenido una lluvia de reportes de ataques inminentes por parte de Alemania a los Países Bajos o a Francia, todos los cuales habían terminado en nada. Por tanto no es sorprendente que los rumores de invasión a Noruega fuesen tratados por todas las agencias de inteligencia aliadas con cierto grado de escepticismo.”

* Recordar que el grupo del Renown estaba apoyando precisamente las tareas de minado de las costas noruegas.

Así pues, el solitario Glowworm jamás recibió señal de alerta…

Entonces, retornado de una breve explicación sobre cómo estaban las cosas respecto a la inteligencia naval de ambos contendientes, Roope y su gente se toparon esa mañana del 8 de abril… con una visibilidad muy mala, de apenas pocos miles de metros y todavía con mar picado. Serian aproximadamente las 0850 (hora alemana) cuando vigías del destructor alemán Hans Ludemann (Z 18) detectaron al Glowworm por su lado de estribor, mucho antes de que los vigías ingleses se percatasen de que no estaban solos. De hecho el Korvetenkapitän Herbert Friedrichs, patrón del Z18, consideró que tenia una posición de ventaja y pidió permiso para atacar al destructor enemigo, pero su superior, el Fregattenkapitän Hans-Joachim Gadow (en el mismo buque), jefe de la tercera flotilla, le indico que su misión principal era llevar a las tropas a tierra, no entablar combate. El Z18 comunicó el avistamiento a Lutjens, momento en que la tripulación del Glowworm se dio cuenta de la presencia del destructor alemán. No esta de mas comentar que según reportaron posteriormente los testigos alemanes, el Glowworm estaba con los cañones sin manejar y al parecer sin todas las calderas encendidas, de ser cierto, seria otro indicativo de la falta de información de la que disponía Roope, quien por tanto estaba a ciegas en cuanto a la presencia de navíos enemigos en esa área.

Sin embargo, cuando se dio la voz de alarma, el comandante Roope ordeno de inmediato mandar señales por semáforo al buque ignoto, el cual respondió “destructor sueco Göteburg”. Roope determinó que era demasiado improbable que en esas aguas un buque sueco estuviese merodeando, así que ordeno enarbolar la banderola de batalla y disparar al buque desconocido, mas el Z18 aceleró y se perdió en la espesa neblina.

Luego de algunos tensos minutos, el Bernd von Armin (Z11), al mando del Korvetenkapitän Curt Rachel, también se topo con el Glowworm, acercándose con rapidez por el lado de babor del destructor ingles, ambos buques siguiendo curso reciproco. Inicialmente Rachel considero atacar al destructor enemigo, pero cuando pidió autorización por radio de corta distancia a Gadow, su superior, este le recordó lo mismo que le había dicho al patrón del Z18: la misión principal era llevar a los jäger a tierra… de todas maneras la acción que se sucedió inmediatamente demostró que aunque hubiera querido, simplemente Rachel no estaba en condiciones de presentar una batalla justa.

Los destructores alemanes que se dirigían a Narvik y Trondheim eran buques que en el papel parecían impresionantes y en combate singular tenían ventaja en cuanto a cañones, aunque un poco superados en cuanto a torpedos. Rachel tenia a su disposición 5 cañones de 12.7 cm (5 pulgadas) y 8 torpedos, Roope tenia 4 cañones de 4.7 pulgadas y 10 torpedos. Sin embargo en las condiciones climáticas de esa mañana, la ventaja estaba decididamente del lado del ingles. La premura en cuanto a diseño y construcción de los buques ligeros alemanes desembocó en una gran cantidad de problemas técnicos, algunos de los cuales ya han sido reseñados en el reporte del Kapitänleutnant (ing) Heye. A eso hay que añadirle que definitivamente las cualidades marineras de estos buques no eran las mejores. En mar picado su estabilidad y maniobrabilidad demeritaba mucho, de tal suerte que la ventaja teórica que daba el tener armas con mas calibre y alcance se perdía, pues era difícil tanto situar al barco en una posición adecuada, y lograr puntería adecuada se hacia una labor casi imposible.

Con las ordenes de Gadow en mente, Rachel procedió a romper el contacto con el ingles, solo para darse cuenta de que su buque no estaba respondiendo bien en el mar embravecido. A toda marcha (35 nudos) la proa del navío alemán recibía el embate de las olas con gran violencia, lo que al poco tiempo produjo diversos daños en la superestructura. Dos hombres cayeron al mar durante el intento por “sacudirse” al Glowworm. Finalmente Rachel debió reducir la velocidad a 27 nudos para evitar que el buque se dañase mas, lo que hizo que Roope se pudiera acercar lo suficiente como para comenzar a disparar con sus piezas de proa. Los cañones de popa del Z11 respondían el fuego y más tarde, de manera algo optimista, reclamaron haber obtenido 3 impactos en el buque ingles, lo cual en realidad era mas producto del calor del momento y de cierta impotencia que de veracidad.

Rachel, muy a su pesar, se vio obligado a solicitar apoyo, mientras mantenía curso y trataba de burlar al adversario con una cortina de humo. Los destructores del grupo dirigido a Trondheim, el Paul Jacobi (Z5) , Theodor Riedel (Z6), Friedrich Eckholdt (Z16) y Bruno Heinemann (Z8), estaban al sur del destructor en problemas y captaron los mensajes. Su comandante, el Fregattenkapitän Rudolf von Pufendorf ordenó acelerar para apoyar a Rachel .Desgraciadamente el mar agitado se cobró de inmediato tributo, cuando una ola particularmente fuerte provoco una escora temporal de casi 55° al Z5, entrando agua a las salas de maquinas, apagándose una caldera y cayendo al mar 5 marineros. Seguramente lanzando toda clase de improperios marineros, von Pufendorf debió ordenar reducir la velocidad…[5]

Es interesante indicar aquí que, jamás sabremos realmente que pasaba por la cabeza de Roope en estos momentos, seguramente estaba cierto de que el buque que habían divisado primero y el que estaba ahora persiguiendo podrían pertenecer a una flota aun mayor, quizá debió haber considerado que el otro buque podía retornar para ayudar a su compañero, lo que le pondría en situación difícil. Al parecer en todo caso a Roope no le faltaba iniciativa y ciertamente agresividad. Por si acaso ya cuando avisto al primer buque (el Z18) envió un reporte al almirante Whitworth donde se indicaba que se había topado con un buque enemigo y dando sus coordenadas aproximadas (64 ° N 04’ , 06° 04’ E, en realidad fue a los 64° N, 07° según los alemanes, señal de que la brújula del Glowworm no estaba bien) . 

Posición que reportó el Glowworm al momento del encuentro fatal con el Hipper y la del grupo del Renown
 
Desgraciadamente para Roope y su tripulación, el crucero pesado Admiral Hipper, mas al norte, había recibido la orden de acudir en ayuda de Rachel. El Kapitän zur See H. Heye, patrón del crucero, procedió a toda maquina en apoyo del Z11, llegando al área aproximadamente faltando 15 minutos para las 1000. Cinco minutos después sus vigías indicaron el avistamiento de dos mástiles .De inicio no se sabia quien era el buque amigo y quien el enemigo, pero poco a poco la escena se fue aclarando. A las 0958 se pudo establecer con exactitud la identidad de ambos buques, así que Heye ordeno abrir fuego. Para esto la tripulación del Glowworm al principio considero que el buque que llegaba al lugar era uno de los suyos, probablemente el Renown… se enviaron señales por semáforo, que fueron contestadas con el rugir de las piezas de proa de 20.3 cm del Hipper.

Heye no quiso correr riesgos, sabía que el Glowworm solo podría hacerles daño si se le permitía ponerse en posición para lanzar sus torpedos, así que dictó ordenes al timonel para que mantener siempre la proa hacia el destructor ingles a fin de poder evadir cualquier ataque de ese tipo. Eso limitaba el empleo de la artillería del crucero a las piezas de proa, pero sin lugar a dudas era una maniobra correcta. La primera salva alemana se disparo a unos 8,400 metros. El Glowworm estaba casi condenado… Roope ordenó maniobrar con virajes pronunciados y acortar distancias, para tratar de buscar una posición desde la cual disparar sus torpedos, pero cada maniobra suya era respondida por una correcta solución del lado alemán, se ordeno entonces lanzar humo y cubrirse, pero para sorpresa de los ingleses, el fuego alemán continuaba con gran precisión…

Seguramente si Roope hubiera estado enterado de que los alemanes estaban ya empleando en unidades de ese tipo asistencia para sus directores de tiro (DeTe) y que por tanto las cortinas de humo eran inútiles, quizá hubiera variado toda su estrategia, pero era tarde. Para la quinta salva el Hipper estaba ya acertando en el destructor. Pronto la sala de radio quedo en ruinas, de manera que se perdió contacto con el exterior. Otros impactos comenzaron a abrir vías de agua, el dispensario recibió una proyectil de gran calibre, eliminando a los heridos que se habían acumulado luego de pocos minutos. Los cañones del Glowworm intentaron responder el fuego, pero sin éxito, los torpedos fueron igualmente disparados en sucesivos intentos por alcanzar al Hipper, pero erraron debido al mar picado, enemigo de todo control de tiro sin asistencia. Generalmente en espacios especializados se tiende a criticar a los complejísimos sistemas de control de tiro de los buques alemanes, sobre todo los de la AA media y pesada, pero en circunstancias como esta, se probaron mas que adecuados, ya que es claro que gran cantidad de proyectiles de 10.5 cm acertaron al Glowworm.[6]

Eran las 1010 y el asunto se veía ya terriblemente comprometido para el destructor ingles. Se intento un ataque con los últimos torpedos por parte de Roope, quedando ambos buques a distancias cada vez mas cercanas ,de apenas cientos de metros, en cada viraje. Para ese instante el Glowworm estaba recibiendo las “atenciones” incluso de las piezas AA de 37 y 20 mm alemanas. Nuevamente el Hipper buscó con la proa al contrario y evadió los últimos torpedos. Dado que ambos buques estaban acercándose peligrosamente, se hacía casi inevitable un choque, de hecho Heye ordeno al timonel que ,de ser necesario, el Hipper debía embestir al molesto buque británico. [7]

Foto tomada desde el Hipper poco antes del choque
Generalmente en este punto se inicia la leyenda, el Glowworm, arrojando humo producto de varios incendios, enfila su proa hacia el costado de babor del crucero alemán, que no logra esquivarle, embistiéndole y quedando luego inerme. Sin embargo hay que aclarar que seguramente para este momento el Glowworm estaba sin control, habían recibido un impacto en la sala de maquinas y había varios fuegos iniciándose. Es un hecho también que luego del último ataque con torpedos el puente de mando del destructor recibió de lleno un proyectil probablemente de 10.5 cm, dejándolo prácticamente en ruinas. El único oficial superviviente, el teniente Robert Ramsey, declararía que, momentos antes de la colisión no había nadie manejando el timón debido a las bajas en el puente. Por tanto no se puede saber si la embestida del Glowworm al Hipper fue producto realmente de una decisión de parte del comandante Roope, o si fue resultado de una serie de maniobras fortuitas, en todo caso eso no demerita a ninguno de los participantes. [8]

Lamina muy idealizada de la embestida, elaborada por el artista Ivan Berryman
 
Lo demás ya es por supuesto conocido, así que no profundizaremos demasiado, el Hipper recuperó a 40 sobrevivientes, Roope no estaba entre ellos. Aunque el crucero quedo por supuesto dañado, podía continuar su recorrido y así se decidió. Para los que gustan de las estadísticas, el Hipper empleo 31 proyectiles de 20.3 cm, 104 proyectiles de 10.5 cm, 136 de 3.7 cm y 132 de 2 cm. Como nota paradójica, un marinero alemán cayó al agua durante la colisión, siendo esa la principal razón por la que el Hipper se detuvo y eventualmente recupero a varios náufragos del Glowworm, pero, al parecer el caído (el Mechanikergefreiter RItter, no pudo ser recuperado. [9]

Otra foto desde el Hipper, observese la proa destrozada, circulados con rojo se ven ambos montajes de tubos lanzatorpedos, girados y vacíos
 
Aunque como ya vimos, el reporte del Glowworm llegó a las instancias correctas, una mezcla de estupor e incredulidad rodeo a las autoridades británicas. Mientras, los buques alemanes continuaban su viaje…

Continuara.

Fuentes de las citas :

[1] Un excelente artículo donde se menciona el papel jugado por el “Room 40” en la gran guerra.

[2] Para adentrarse en el mundo del espionaje naval británico en la IIGM recomiendo el libro “Very Special intelligence”, de Patrick Beesly, quien trabajó precisamente en el esfuerzo de reconstruir el “Room 40” durante la IIGM, esfuerzo que culmino con el establecimiento del OIC, siglas de “Operational Intelligence Center”.

[3] Ver “The German invasión of Norway”, Geirr H. Haarr, Pags. 75 y 76.

[4]“Very Special Intelligence”. Pags. 64 y 65.

[5] “The German invasión of Norway”, Geirr H. Haarr, Pags. 75 y 76.

[6] Para una discusión técnica de los equipos de radar en esos buques ver “Heavy Cruisers of the Admiral Hipper Class”, de Gerhard Koop & Klaus-Peter Schmolke, Ed. Naval Institute Press. Pags. 22-24, datos adicionales del empleo del Dete en este combate en el mismo libro, Pags. 43 y 44 asi como en “The German invasión of Norway”, Geirr H. Haarr, Pag. 93.

[7] “The German invasión of Norway”, Geirr H. Haarr, Pag. 93.

[8] y [9]“The German invasión of Norway”, Geirr H. Haarr, Pag. 94. “Heavy Cruisers of the Admiral Hipper Class”, de Gerhard Koop & Klaus-Peter Schmolke, Pag.

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