Bienvenidos al blog La Kriegsmarine en castellano

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Bienvenidos a todos a este blog en el que pretendo traer poco a poco la historia de los buques de superficie alemanes en la Segunda Guerra Mundial. No dejare de lado la historia de los U-boote pero estos serán lo menos ,al menos por ahora.

Desde mi modesto punto de vista de aficionado intentare traer artículos que toquen todos los puntos posibles: Técnica, historias menores, las grandes operaciones, a los propios buques, fotos y videos... Todo ello usando las fuentes que están colgadas,o lo estarán,en el blog.

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martes, 30 de diciembre de 2014

Abastecimiento de carburante IV

¡Hola!

La última entrada , con “chicha”, del año también será el final del tema del carburante tal y como la cuenta Raeder en sus memorias. Vamos al lio:

Abastecimiento de carburante IV

Luego que quedó desechada la adquisición de concesiones petrolíferas en el extranjero a favor de Alemania y que las medidas del Plan cuatrienal se revelaron impotentes para cubrir las necesidades de l Marina, no nos restaba otra posibilidad que la de tratar del suministro del petroleo combustible y de carburantes para motores Diésel con aquellos grupos petroleros que se mostrasen dispuestos a admitir el pago en marcos o productos alemanes. Y obtuvimos, en efecto, mediante contrato ambos carburantes para motores Diésel de los Estados Unidos, de la Unión Soviética, de Rumanía y, en cantidades mayores, de Méjico. Como también nos permitieron estos contratos repostar de carburante nuestros cruceros en los puertos transatlánticos que tocaban en sus viajes al extranjero, sin necesidad de pagar en divisas.

El transporte a Alemania del petroleo adquirido en el extranjero corrió en su mayor parte de cuenta de la naviera Essberger de Hamburgo. El fundador de esta compañía de tanques petroleros, J.T. Essberger, había acertado a prever antes que nadie la importancia industrial que algún día iba a tener una flota autónoma de tanques navegando bajo pabellón alemán.

En virtud de adquisiciones aconsejadas por la previsión ,contaba la Marina a fines de 1939 con unas 650.000 T de carburante para motores Diésel y 350.000 de petroleo combustible ,almacenadas en su mayor parte en depósitos subterráneos. Estas ingentes cantidades de petroleo mantenidas en reserva hubieran bastado para atender sin restricciones las necesidades de la guerra naval durante algunos años, si se les sumaban los suministros de la producción nacional corriente de petroleo combustible obtenido de la hulla y de los lignitos.

La preferencia que se le dió a la reserva de carburante para motores Diésel sobre la de petroleo combustible , se explica por la consideración de que en caso de un bloqueo de Alemania , siempre seguiría disponiendo la Armada de limitadas existencias de este último ,procedente del refinado de los carbones nacionales, mientras que para motores Diésel no podría, por motivos técnicos, contar con un combustible adecuado. Y para que se vea lo escaso que ya al comienzo de la guerra andava la industria alemana en general del aceite pesado Diésel, bastará recordar que en el año 1940 ,antes de iniciarse la ofensiva occidental, le fueron mermadas a la Marina 300.000 toneladas de carburante Diésel para atenciones del ejército y 30.000 para labores agrícolas de siembra, a pesar de mi rotunda discrepancia. Para más acentuar luego esta deficiencia , al entrar en guerra Italia tuvimos también que abastecer a la nueva Armada aliada de carburante, cerrando los ojos ante las propias necesidades.

Dentro de ciertos limites, todavía al comienzo de la guerra era posible hacer llegar petroleo del extranjero. Mientras los Estados Unidos se mantuvieron fuera de la beligerancia , aún podían los barcos que hacían la guerra en corso repostar de carburante , valiéndose para ello de la cuenta abierta que en divisas teníamos en los países neutrales. Sobre todo las islas Canarias y Méjico han jugado en esto un papel importante.

Pero al fin vinieron el sistema de navy-certs (¿?) y el bloqueo enemigo a cortar toda importación de petroleo de ultramar y a dejar nuestros barcos sin la menor posibilidad de repostar en puertos neutrales. En cambio, durante toda la guerra pudimos mantener sin tropiezos la importación del petroleo de esquistos bituminosos de Estonia. El petroleo combustible de la producción bruta de Austria y Rumanía solo lo recibía la Armada en cantidades muy limitadas, al paso que los suministros de petroleo en bruto de Rusia a las fuerzas navales jamas pasaron de promesa, a pesar de la campaña contra la Unión Soviética.

Ademas de disponer de depósitos en tierra para almacenaje del petroleo adquirido a fines de reserva contábamos antes de la guerra con toda una seria de tanques petroleros exclusivamente destinados al transporte marítima de la Armada y especialmente construidos para ello. Un tipo de los más eficaces entre estos los constituían los barcos aprovisionamiento (1) proyectados por nuestro servicio de construcciones navales que luego habían de adquirir gran importancia en la guerra. Las primeras unidades de esta clase entraban en servicio en los años 1937-38 .Aparte de su capacidad de carga de hasta 12.000 toneladas-de carburantes, sobre todo, aunque también admitían provisiones de otras clases-desarrollaban una velocidad de 21 nudos y contaban con autonomía para un largo recorrido.

En el vasto y difícil dominio del abastecimiento de la flota en materia de carburantes, militares y funcionarios -entre los primeros ,los oficiales de ingenieros y personal de máquinas, sobre todo- han colaborado con honesta objetividad. El resultado visible de su actuación lo tenemos en el subsiguiente éxito de la formación de reservas de carburantes y en el seguro abastecimiento de las distintas unidades navales de combate en todos los escenarios de la lucha.



Hasta aquí llega el capitulo que Raeder le dedica al tema del carburante. Cuando lo leí me pareció muy interesante al constatar que los problemas con el combustible se advertían en la Marina mucho antes del estallido de la guerra. Los movimientos en post de conseguir concesiones y contratos foráneos también me han parecido de lo más interesante y revelador. O como para la campaña de Francia y Benelux el Ejército le “birló” a la Marina la mitad de sus reservas de Diésel, o sea 300.000 T de este material. Y otras 30.000 para la siembra.

Sin más espero les haya resultado tan interesante como a mi.

Saludos

(1) De estos magníficos buques ya hablamos hace mucho tiempo:


Fuentes y enlaces de interés
Raeder, Erich “Mi vida” Editorial Luis de Caralt 1958 pag 246 a 248

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